19/6/07

Post-its!


Y resulta que uno de mis post-its no merecía todavía ser tirado a la basura.
Esto me hace muy feliz.
Encontrar una pasión persistente, impermeable, que llega desde tantos ángulos que no queda mas que reconocerla. Esta bueno; s
ólo me queda perderle el miedo.
Bien, muy bien.

8/6/07

medium otterness

2001-ODISEA EN BATTERY PARK
Estábamos todos los niños y niñas de la escuela paseando, aire fresco de verano, con tantita lluvia, justo lo necesario para sentirse bien. Iba caminando y recuerdo haberme sentido intranquilamente tranquila... perfectamente consiente de lo segura que me sentía y al mismo tiempo alterada por sentirme así, amenazada. Se me hacia cosa rara, entonces estaba callada y caminaba, no sabiendo bien en que ánimo instalarme. Los niños pendejos decían pendejadas, los no pendejos caminaban contentos un poco callados también. Vamos hacia Battery Park. Tarde soleada después de la lluvia, los niños oriundos jugando, los arboles, el agua... decidí instalarme en el ánimo positivo, hasta que casi sin querer me fui acercando a ver las esculturas del parque y todo cambió. Aparentemente parecían en perfecto orden con la tarde y el parque y el verano; ya estando cerca de ellas mi ánimo corrió a esconderse a la esquina opuesta y empecé a sentir como una sombra sutil me iba cubriendo poco a poco la vista, el corazón, las ideas, todo, con una capita de pánico. Lo ví muy claro, la aparente felicidad, los muertos de la misma, el gran animal.
La perversión irradiada por estas piezas, con la suficiente ironía como para no detectarla de entrada, sino todo lo contrario, como para dejarte llevar por sus pequeñas happy faces prácticamente me noqueó.
Ya no pude hablar m
ás.
Después de eso, algunos fuimos por unos tragos (no podía pensar ni hacer otra cosa); la obscuridad del lugar y la noche me ayudaron a perder de vista la sombra que me había caído encima. Me relaje, me deje llevar.
Un poco harta del lugar, salí a tomar un poco de aire y vi a los niños pendejos comiéndose un falafel al otro lado de la calle y decidí acompa
ñarlos. Ellos comían animadamente y entre mordida y mordida soltaban alguna pendejada, ahora al vendedor de falafel. El vendedor, acostumbrado a estas cosas respondía de manera seria, pero amable. Me hizo un guiño de complicidad al tiempo que me preguntaba de dónde era y con esto empezamos a platicar, acerca de lo que era su vida como sirio aquí, cómo sus hijos hablaban las dos lenguas sin problema y cómo estuvieran donde estuvieran siempre serian sirios. El habló de una manera educada, amable y dulce, soportando con imperturbable clase las miles de pendejadas que salían de los otros interlocutores junto con algún pedazo de falafel y de alguna manera escucharlo me hizo sentir tranquila una vez más, sin sombras y con esperanza.
Dormí como un ángel.
Salimos temprano al otro día, y ya en el metro rumbo a Queens nos enteramos junto con el pánico comunal que caían las torres. Los niños pendejos seguían durmiendo la cruda.

2/6/07

Alternativas, opciones, velitas prendidas, puertas, ventanas, safety nets, planes b.
Hasta hoy había pensado, que tenia algunas de estas ultimas. Probablemente las tengo, solo que todavía no las conozco o reconozco; claro esta que las que pensaba que eran, solo estaban pintadas, eran de utilería... como los inventos del Dr. Chun-Ga (sin intención de ofender a los inventos).
Todos debemos tener un plan b, una opción de universo paralelo a la cual apelar en el momento en el que todo fracasa; mi amigo Don Penas, ser
ía chofer de Pullman (esto al menos le da la satisfacción de viajar y manejar, ambas cosas que ahora hace cada que puede por el puro gusto), Dubitativo, sería maestro... de todas formas tiende a impartir cátedra cada que puede, con o sin pupilos. Estos son algunos planes b que conozco.
Yo pensaba que tenia uno, muy firme, desde hace por lo menos unos 5 o 6 años. Tan bueno era este plan b, que casi era un plan a.2. Hoy v
í que no, no es tal.
Me veo obligada a revisar mis papelitos viejos (a falta de grabadora de entrevistador, que podría haber sido mas practico) en busca de mis demás planes, yo me acordaba que tenia mas, muchos mas! Estoy rodeada de papelitos tipo post-its, con ideas sin fondo, ni forma, como cuando tratas de escribir un sueño apenas despertando y dos horas mas tarde lo lees para corroborar que ni tu letra tiene sentido. Así, en mi montón de basura que es ahora mi estructura mental y mi estrategia se adivina que, a menos que tenga un ataque maniaco (en mi modalidad maniaco-depresivo) y decida hacer una pequeña escultura, ya nada de esto es rescatable. Se que es un poco azotado decir esto; revisar tanto el pasado es inútil y doloroso entre otras cosas. Y aun mas, si tomáramos otro nombre para los planes b, digamos, puertas, esto se vuelve concretamente aterrador... un cuarto sin puertas, pero esto me ayuda a dejar camino para la pregunta evidente: c
ómo llegue entonces aquí?
No importa.
Al menos se que ya no tengo porque seguir guardando estos post-its.


31/5/07

Te va a ir como en feria (y eso que significa?)

Ahora estoy sentada en una banca comiéndome un algodón rosa. Esperando a que se me pase la nausea. Todo puede ser.
La cosa empezó cuando desde hace ya casi seis años y medio pensé que seria buen tiempo para darme algo de espacio personal en mi vida, dejar a un lado el histérico trabajo ajeno malpagado de 12 horas diarias con jefes esquizofr
énicos y tratar de dibujar que seguía en mi vida. Muy bien. Digo hace seis años y medio porque desde entonces había tenido ganas de hacerlo y nadamás no me podía bajar del carrusel de trabajo urgente; digamos que solo cambiaba de animal, pero del carrusel nomas no me bajaba. Ahora se que era por miedo, a la falta de rutina, de estructura predeterminada. No importa, la historia es que por fin me bajé y vi a mi alrededor: vi el carrusel, lleno de color, luces, ruido, gente y animales, todo vuelta y vuelta, de cerca, pero ya no arriba. Decidí darme una vuelta antes de decidir por otro aparato. Vi la rueda de la fortuna... (o sea, los trabajos de oficina, mas formales, menos demandantes, mas rígidos) y sentí un poco de lastima por los que estaban ahí, haciendo como que les gusta, pero en realidad a nadie le puede gustar eso... al menos en el carrusel había colores, animales, luces... la rueda de la fortuna, a lo mejor tiene tu quincena asegurada, pero francamente se veía bastante aburrido. Vi la mini-montana rusa (los típicos freelancers que aceptan cualquier trabajo que les cae encima, no importa que paguen dos pesos y el trabajo sea de veinte; no importa que lo quieran para mañana cuando en realidad tarda un mes, "me estoy dando a conocer", dicen) y aunque definitivamente cuenta con mucho mas acción y diversión que el carrusel y (por supuesto) la rueda de la fortuna, en verdad son los mas desesperados, parece que su trabajo fuera ponerse en frente de la vía del tren esperando a ser atropellados, o bien dejándose revolcar por olas 30 veces mas fuertes que ellos para estar dos segundos arriba y el resto del tiempo arrastrados y raspados. Hablé con los que están permanentemente en la casa de los espejos (por supuesto, la docencia!! "aprendes mas de ellos que ellos de ti", eso dicen) y bueno, ahí tengo que decir que la vanidad tiene un costo bastante claro, el engaño; viven de verse reflejados algunas veces mejor y otras peor, por supuesto hay reflexión, auto contemplación, etc. pero también los buenos frentazos de no darse cuenta hasta donde llega la realidad. Luego están los puestos para juegos de destreza o azar (los famosos concursos), los que gustan de la mini-montana rusa y el carrusel pasan ratos por aquí cuando hay mucha cola, para matar el tiempo; en estos juegos (tanto los de destreza como de azar) casi todos están arreglados de manera que nunca nadie gane a menos que se conozca al dueño del puesto o bien por simpatía casual, pero lo seguro es que se pierde dinero, tiempo y esfuerzo (como la sección amarilla) para un resultado que de antemano ya sabemos todos los que vemos tan solo un ratito desde fuera. Claro que no me podía faltar, la casa de los sustos (despachos que se dedican a vender baño de oro a precio de kilate) y la verdad ahí no hay mucho que decir, creo que hace falta desprecio por el tiempo y la capacidad propios para querer estar ahí; dedicarse a crear un escenario de cachirulo para que unos cuantos incautos queden impactados. Pero siempre están los carritos chocones (aaaah! la critica!) que la neta son los mas divertidos del conjunto, aquí el chiste es que nadie pueda transitar tranquilamente, ni madres, a penas uno lleve uno o dos metros avanzando, MADRES!, llega alguien con los cebollazos; a veces hasta hacen equipo entre ellos para llegar por todos los ángulos posibles al iluso conductor y que ya no cuente la distancia avanzada sino los rebotes. Esos están buenos! Al menos todo el tiempo andan a las vivas.
En fin, sera que a lo mejor traigo la panza revuelta y por eso ahora ando a pie, viendo, cual de todos estos entretenimientos me hacen ojitos, pero por el momento ninguno me parece tan atractivo. Cuando paso cerca del carrusel, ahí tengo muchos amigos, que me gritan desde su burro, jirafa o borrego, que "esta bien chidooooo!!!, venteeee!!" Tal vez tengan razón y solo estoy un poco mareada. Tal vez es como dice mi mama: "Cada quien habla de la feria como le va en ella". La verdad es que a mi no me fue mal, al contrario, solo que ya me hart
é.


29/4/07

none


Ya no quiero estar enojada.

Estoy enojada por estar sola, estoy enojada por salir con mis amigos, por que nadie me habla por teléfono y porque no para de sonar. Ya no quiero. No se de donde viene tener tantos frenos, tantos porque no hacer las cosas que se me antojan. Porque me enojo tanto cuando me siento obligada, porque me siento obligada, si nadie me obliga en realidad. Tal vez se veía venir y no quería verlo. La paz aparente antes de la tormenta. Quería llevar todo lo mejor posible y no puedo.

Y lo extraño mucho.

Me hacen falta sus ojos y sus chistes malos.

Y su atención.
Las preguntas necesarias con sus respectivas respuestas.

Estoy enojada. Estoy enojada porque cuando esta también estoy enojada. Porque cambie tanto? Así no era.


25/3/07

asi es mi carcel



1. m. Sensación de alerta y angustia por la presencia de un peligro o mal,sea real o imaginario:miedo a morir,miedo al fracaso.
2. Recelo de que suceda lo contrario a lo que se espera o desea:tengo miedo de que llueva el día de la excursión.
miedo cerval Miedo atroz o excesivo.
3. de miedo loc. adj. col. Muy bueno:ese actor está de miedo.
4. loc. adv. col. Mucho o muy bien:estuvo de miedo en el recital.



Hace mucho tiempo, yo era una persona sin miedo.
Ni de cagarla.
Ni de arrepentirme.
Ni de hacer.
Ni de decir.
Ni de sentir.
Tenia pretensiones, era ambiciosa y critica a la menor provocación. Tajante, radical... sin miedo. "Ni madres, eso nunca esta bien", "ni madres, eso es una pendejada aquí y en China, la hagas como la hagas y por lo que la hagas", etc.
Algo ha ido cambiando, no se si tengo miedo precisamente, creo que es una palabra que tiene una mala connotación y por eso no quiero llamarle miedo... jeje aunque si es miedo.
En mi defensa puedo decir que el miedo al igual que el dolor, están ahí por algo; y por algo no son sensaciones gratas. La experiencia previa en ambos casos te acaba por demostrar porque no es grato.
Pero tengo miedo y no me gusta, sobretodo cuando me paraliza como conejo en periférico.
Pero tengo la sensación de que sin miedo seria torpe (o mas torpe de lo que soy y he sido).
No estoy del todo peleada con el miedo, solo quisiera saber porque esta ahí. Tal vez estoy haciendo algo que no conozco y por eso me cuesta trabajo encontrar referencias previas para saber como manejarlo. Puedo vivir con cierta dosis de miedo, creo. Si, si me gusta. Significa que estoy haciendo algo nuevo, algo importante para mi.
Esas son dosis pequeñas de miedo; las dosis altas son las que acaban por construirte tu propia cárcel. La verdad es que me gustan las cárceles, el concepto me apasiono por mucho tiempo, desde las de Piranesi hasta el panóptico y toda la teoría big brother me encantan. Algo de voyeur y mucho de morbo, no me importa, la verdad es que me gustan. Hay algo de fascinante en la idea de un ser humano ante si mismo y nadie mas, hasta cierto punto puede ser justo lo que muchos necesitamos por lo menos durante una etapa; como un espacio acaba por convertirse en tu misma piel, respira y se expande contigo, huele a ti, las ventanas, las rejas, los muros se convierten en algo tan natural como tus manos y tus orejas. Depende mucho de lo que tu eres que tu cárcel te tenga prisionero; por algo las cárceles de Piranesi eran infinitas y laberínticas, no por eso dejaban de ser cárceles. El miedo en altas dosis si es capaz de hacerte prisionero. Te hace prisionero porque tienes la sensación de peligro y angustia: de que nada vuelva a ser igual o de que todo siga igual.


Las cárceles de Piranesi tienen ese elemento; no es una celda, es una sensación como la de los sueños la que te refiere a una cárcel. Una textura, una mirada logran transmitirte algo que estuvo vivo donde solo hay ruinas, nunca se irán del todo, pero nunca volverán. Uno mismo condenado a estar incompleto para siempre.


Son distintas las sensaciones, la celda quizá provoque frustración, tristeza, hartazgo, etc., mientras que las cárceles de Piranesi si provocan miedo, a estar perdido, nunca encontrar el camino de regreso si es que todavía existe. Es este ultimo sentimiento el que traigo colgando un poco del cuello, como un diablito que me lo advierte al oído cada vez que no se que hacer o para donde ir. Pero por otro lado tengo un angelito.... el también me inspira miedo, pero miedo a que todo siguiera igual, a que nunca me hubiera atrevido a cambiar nada, así que entre los dos me tendrán apanicada pero también me empujan a un huequito de esperanza que se ve de lejos.

24/3/07

mi hoja en blanco


Recuperemos pues, este asunto.

Es un momento un tanto extraño, un tanto emocionante también. Pienso que desde hace tiempo estuve buscando la manera de revelarme, de marcar mis próximas tres décadas cumplidas con un cambio radical. Un corte de pelo no iba a bastar. Entonces termine con todo lo que ya conocía (me gustara poco, mucho o nada) para ahora enfrentarme al terror de la hoja en blanco que ahora son mis días. El terror se ha ido transformando en fascinacion por la hoja en blanco y casi me parece de repente verla como se dibuja sola, a base de sombras, como un grabado ciego. Siempre tomo decisiones, me gusta tomar decisiones y sus correspondientes responsabilidades; pero en este momento me encuentro feliz de ver como mi propia presencia toma esas decisiones en mi vacío general sin que yo decida nada por completo. Se puede deducir cierta suavidad en esta manera de entrar a una nueva etapa. Mis días ya no tienen colores primarios (tajantes, duros y elementales) sino simplemente sombras sobre luz blanca, a veces sombras de arboles (un tanto verdosas) otras mas bien rosas y naranjas (como de atardecer) y lo que mas me gusta es que ninguno de esos colores esta para quedarse. Todos tienen esta cualidad perecedera que a fuerza de segundos contados transmiten la curiosidad y la emoción de lo que tendrá que terminar justo antes de ser disecado, explorado y entendido.

Estoy contenta ahorita sin mi llave, viendo como se dibuja y desdibuja cada vez mas; estoy segura que un día de estos me sera regresada, pero nunca tan bella.


LA LLAVE

Pierdo la llave, el sombrero, la cabeza! La llave es la del almacén de Raúl, en Temuco. Estaba afuera, inmensa, perdida, indicando a los indios el almacén "La Llave". Cuando me vine al norte se la pedí a Raúl, se la arranque, se la robe entre borrasca y ventolera. Me la lleve a caballo hacia Loncoche. Desde ahí la llave, como una novia blanca, me acompaño en tren nocturno. Me he dado cuenta de que cuanto extravío en la casa se lo ha llevado el mar. El mar se cuela de noche por agujeros de cerraduras, por debajo y por encima de puertas y ventanas.

Como de noche, en la obscuridad, el mar es amarillo, yo sospeche sin comprobar su secreta invasión. Encontraba en el paragüero, o en las dulces orejas de María Celeste gotas de mar metálico, átomos de su mascara de oro. Porque el mar es seco de noche. Guardo su dimensión, su poderío, su oleaje, pero se transformo en una gran copa de aire sonoro, en un volumen inasible que se despojo de sus aguas. Por eso entra en mi casa, a saber que tengo y cuanto tengo. Entra de noche, antes del alba: todo queda en la casa quieto y salobre, los platos, los cuchillos, las cosas restregadas por su salvaje contacto no perdieron nada, pero se asustaron cuando el mar entro con todos sus ojos de gato amarillo.

Así perdí la llave, el sombrero, la cabeza.

Se los llevo el océano en su vaivén. Una nueva mañana las encuentro. Porque me las devuelve una ola mensajera que deposita cosas perdidas a mi puerta.

Así, por arte de mar la mañana me ha devuelto la llave blanca de mi casa, mi sombrero enarenado, mi cabeza de naufrago.