28/11/08

Mi exnoviecito de primaria, me tira muchísimo la onda. Yo le tengo cariño, verdadero, namás. Había insinuado en varias ocasiones que había cosas que sólo en caso de que fueramos novios me contaría y yo decía pues haz lo que quieras nadamás no respondo por lo que yo me imagino, que es lo peor. Entre que si que no, que me cuenta. Pues es que mi exnovia con la que viví 5 años esta embarazada, oye pero tú hasta hace un mes tenías otra novia que no era esa, ah, pues sí... bueno, sí le pinté el cuerno a la pasada con la más pasada y por eso. Yo, con mi cara de plato, ahí sí tratando de ser un poco empática por el gran pedo en el que está, nadamás en algún momento le pregunté si no se le hacía como un pinche batidero lo que está haciendo. Él decía que sí, pero pues nadamás está actuando conforme se siente. Yo le tengo franco aprecio, de verdad, nadamás no quiero andar con él (ni antes ni después de saber) y salgo con todos y con ninguno al mismo tiempo porque no tengo novio y no me interesa involucrarme así namás físicamente; y yo seguiría saliendo indefinidamente porque me caen bien, si no fuera por sus expectativas de que efectivamente desemboque en algo, y a mí no me interesa que desemboque en nada salvo cuando pasa. Él, algo molesto y celoso, me decía que eso era una actitud promiscua.

25/11/08

me puse roja


tengo examen
creo que alucino
veo mensajes en todos lados
no tengo tiempo para verlos, no debiera tener tiempo para verlos

pero sí me gustaría que fueran mensajes

grrrr

13/11/08

9/11/08

Hay días, no todos definitivamente, pero los hay, en los que amo mi trabajo, en los que entiendo que no puedo hacer otra cosa. La mayor parte del tiempo me carcome la incertidumbre de todo lo que puede salir mal, el sentir que peleo con un monstruo de humo. Son estos pocos días raros en los que no puedo parar de hacer, porque se siente bien, porque todo lo que hago esta ya contenido en mí, los que luego me alimentan por años. El rayito de luz que se cuela de algún lado justo cerca del letrero que uno necesitaba leer.
Los hombres, salgo con ellos, los conozco y reconozco; ellos ven en mí una esencia similar a algo que ya conocen, pero rara vez me reconocen. Hay bien pocos de ellos que sí lo hacen, con ellos puedo descansar, me dan paz y funcionan en mi alma lo mismo que el olor de galletas en un horno, lo mismo que esos días raros. Los otros a su lado se ven borrosos, yo tampóco los reconozco.
Probablemente también así funciona con uno mismo. Al menos así me lo parece conmigo misma. La mayor parte del tiempo no te reconoces, no te defines hasta que en un chispazo ves el espejo y todo queda claro en un momento, ése se guarda en la memoria y lo llevas tanto tiempo como sea posible. El problema será entonces esa memoria con iniciativa a cambiarlo, matizarlo todo hasta que esa imagen se deshace como la ropa con las lavadas.