31/05/07

Te va a ir como en feria (y eso que significa?)

Ahora estoy sentada en una banca comiéndome un algodón rosa. Esperando a que se me pase la nausea. Todo puede ser.
La cosa empezó cuando desde hace ya casi seis años y medio pensé que seria buen tiempo para darme algo de espacio personal en mi vida, dejar a un lado el histérico trabajo ajeno malpagado de 12 horas diarias con jefes esquizofr
énicos y tratar de dibujar que seguía en mi vida. Muy bien. Digo hace seis años y medio porque desde entonces había tenido ganas de hacerlo y nadamás no me podía bajar del carrusel de trabajo urgente; digamos que solo cambiaba de animal, pero del carrusel nomas no me bajaba. Ahora se que era por miedo, a la falta de rutina, de estructura predeterminada. No importa, la historia es que por fin me bajé y vi a mi alrededor: vi el carrusel, lleno de color, luces, ruido, gente y animales, todo vuelta y vuelta, de cerca, pero ya no arriba. Decidí darme una vuelta antes de decidir por otro aparato. Vi la rueda de la fortuna... (o sea, los trabajos de oficina, mas formales, menos demandantes, mas rígidos) y sentí un poco de lastima por los que estaban ahí, haciendo como que les gusta, pero en realidad a nadie le puede gustar eso... al menos en el carrusel había colores, animales, luces... la rueda de la fortuna, a lo mejor tiene tu quincena asegurada, pero francamente se veía bastante aburrido. Vi la mini-montana rusa (los típicos freelancers que aceptan cualquier trabajo que les cae encima, no importa que paguen dos pesos y el trabajo sea de veinte; no importa que lo quieran para mañana cuando en realidad tarda un mes, "me estoy dando a conocer", dicen) y aunque definitivamente cuenta con mucho mas acción y diversión que el carrusel y (por supuesto) la rueda de la fortuna, en verdad son los mas desesperados, parece que su trabajo fuera ponerse en frente de la vía del tren esperando a ser atropellados, o bien dejándose revolcar por olas 30 veces mas fuertes que ellos para estar dos segundos arriba y el resto del tiempo arrastrados y raspados. Hablé con los que están permanentemente en la casa de los espejos (por supuesto, la docencia!! "aprendes mas de ellos que ellos de ti", eso dicen) y bueno, ahí tengo que decir que la vanidad tiene un costo bastante claro, el engaño; viven de verse reflejados algunas veces mejor y otras peor, por supuesto hay reflexión, auto contemplación, etc. pero también los buenos frentazos de no darse cuenta hasta donde llega la realidad. Luego están los puestos para juegos de destreza o azar (los famosos concursos), los que gustan de la mini-montana rusa y el carrusel pasan ratos por aquí cuando hay mucha cola, para matar el tiempo; en estos juegos (tanto los de destreza como de azar) casi todos están arreglados de manera que nunca nadie gane a menos que se conozca al dueño del puesto o bien por simpatía casual, pero lo seguro es que se pierde dinero, tiempo y esfuerzo (como la sección amarilla) para un resultado que de antemano ya sabemos todos los que vemos tan solo un ratito desde fuera. Claro que no me podía faltar, la casa de los sustos (despachos que se dedican a vender baño de oro a precio de kilate) y la verdad ahí no hay mucho que decir, creo que hace falta desprecio por el tiempo y la capacidad propios para querer estar ahí; dedicarse a crear un escenario de cachirulo para que unos cuantos incautos queden impactados. Pero siempre están los carritos chocones (aaaah! la critica!) que la neta son los mas divertidos del conjunto, aquí el chiste es que nadie pueda transitar tranquilamente, ni madres, a penas uno lleve uno o dos metros avanzando, MADRES!, llega alguien con los cebollazos; a veces hasta hacen equipo entre ellos para llegar por todos los ángulos posibles al iluso conductor y que ya no cuente la distancia avanzada sino los rebotes. Esos están buenos! Al menos todo el tiempo andan a las vivas.
En fin, sera que a lo mejor traigo la panza revuelta y por eso ahora ando a pie, viendo, cual de todos estos entretenimientos me hacen ojitos, pero por el momento ninguno me parece tan atractivo. Cuando paso cerca del carrusel, ahí tengo muchos amigos, que me gritan desde su burro, jirafa o borrego, que "esta bien chidooooo!!!, venteeee!!" Tal vez tengan razón y solo estoy un poco mareada. Tal vez es como dice mi mama: "Cada quien habla de la feria como le va en ella". La verdad es que a mi no me fue mal, al contrario, solo que ya me hart
é.


2 comentarios:

Exenio dijo...

Agallas; sólo eso se me ocurre (de momento eso).

Uno de los más preciados valores (ahora que ya no estoy enojado...ja) que parece no quiero dejar de olvidar (para qué?) es el tratar de comprender las cosas a través de su antónimo y las correspondientes preguntas universales (Qué? Cómo? Cuándo? Dónde? Por qué? Quién?).

Quién no es miedoso? R= Quien es valiente.

En la feria a la que te refieres, querría no ser la mujer barbuda, ni el niño serpiente, ni el domador de leones... hubiera querido ser quien puso junto con el azúcar el colorante vegetal, ese, el rosado, en el interior del quemador, quien acercó, además, ese palito de madera en el que se enmadejó el somático algodón... por lo menos de esa manera compartiría un poco de felicidad a quien está decidiendo si se sube o no a la rueda de la fortuna.

Paren!!! Pareeen!!!

magdalena dijo...

Exenio,
La pura voluntad de haberlo querido compartir es más que suficiente.
Gracias, muchas.